Etnia y publicidad

“La humanidad existe en su mayor perfección en la raza blanca, los indios y los amarillos tienen una cantidad menor de talento. Los negros son inferiores y los más inferiores son parte de los pueblos americanos.” Esa frase de Kant del siglo XIX que hoy debería sonarnos tan lejana, sirve únicamente para ver lo poco que hemos evolucionado. La historia de la humanidad nos ha dejado momentos en los cuales se han violado todos los Derechos Humanos y valores. Momentos como el Colonialismo, el Holocausto Nazi e, incluso, teorías aparentemente científicas que trataban de justificar la dominación de la ‘raza’ blanca.

Entrecomillo la palabra raza porque considero, en primer lugar, que para hablar de ‘racismo’ quizá deberíamos plantearnos realmente si tiene algún sentido, puesto que si existe alguna raza esa es la raza humana con toda su riqueza y variedad de culturas. Sin embargo, como podemos ver, desde la historia siempre ha sido un tema que ha generado polémica y que está muy arraigado en la sociedad, y puesto que la publicidad es una representación de la sociedad, por desgracia, este tema no se escapa de ella.

La raza ha sido representada en la publicidad a través de estereotipos que ponen en supremacía a las personas de piel blanca sobre los de piel negra. Esta representación se observa en dos sentidos: En primer lugar, los personajes representados transmiten valores muy contrastados. Los personajes blancos son asociados principalmente al lujo, glamour o belleza, son personajes triunfadores y felices, mientras que los personajes negros y/o mulatos, se encuentran bastante invisibilizados y aparecen puntualmente transmitiendo valores más asociados al deporte e, incluso, a la pobreza, como podemos ver en innumerables anuncios de oenegés.

El caso de las mujeres todavía tiene más relevancia, puesto que si de por sí la mujer en publicidad, y evidentemente en la sociedad, carga con decenas de valores misóginos (belleza, sexualidad, familiaridad…), el caso de las mujeres negras es todavía más escandaloso. Estas están en su mayoría muy sexualizadas, y se suelen asociar a valores de erotismo y placer, como demuestran muchas campañas. En segundo lugar, la discriminación también se observa en el producto a anunciar, puesto que los productos de mayor precio o estatus suelen asociarse a personas de piel banca, mientras que los productos más inferiores se asocian a personas de piel negra, por lo que deducimos que de esta distinción se hace una clara relación racial/social, en la cual se vincula negro/pobre, blanco/ rico.

Este hecho deshumaniza totalmente a una clase sobre otra y nos hace reflexionar sobre hasta qué punto las características físicas nos separan en el sistema. Volvemos a hablar, pues, de cómo la publicidad vuelve a caer en los mismos estereotipos y prejuicios sin replantearse la repercusión que pueda tener. Se necesita pues creatividad para no recurrir a estos tópicos ni discriminar u ofender a nadie y, aunque no debería ser necesario, autorregulación para tratar de conseguir el respeto a los Derechos Humanos, ética y valores de respeto y dignidad en un mundo tan rico y diverso. .